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Accidente al ir a un curso de formación: ¿es laboral?

Accidente al ir a un curso de formación: ¿es laboral?
El accidente de trabajo es un concepto jurídico concreto que tiene importantes consecuencias. ¿Engloba el sufrido de camino a un curso de formación?

En el contexto del Derecho laboral existe un supuesto especialmente controvertido, aquel que se refiere al accidente sufrido de camino a un curso de formación destinado a la obtención de un certificado de profesionalidad. La controversia se encuentra, precisamente, en la posibilidad de considerarlo como accidente de trabajo o no.

Ahora bien, ¿por qué resulta de tanta importancia la consideración de un determinado supuesto como accidente de trabajo? Principalmente por las siguientes consecuencias:

  • El trabajador accidentado tendrá derecho a la asistencia médica necesaria para el restablecimiento de su salud, así como de su capacidad laboral. Necesita que le sea reparado en la medida de lo posible el daño sufrido, incluyendo todo tipo de cirugía generadora y plástica, así como todas las prótesis oportunas, piezas dentales o gastos por desplazamiento fuera del domicilio.
  • El trabajador accidentado tendrá derecho a una prestación por incapacidad temporal, sin exigírsele periodo previo de cotización. Su duración dependerá del tiempo durante el cual esté recibiendo asistencia sanitaria de la SS, estando impedido para el trabajo. Sin embargo, tendrá una duración máxima de trescientos sesenta y cinco días, prorrogables por ciento ochenta más. Se recibirá un 75 % de la base de cotización, pudiendo ser completada hasta el 100 % por la empresa, en determinados casos.
  • El trabajador accidentado, si sufre algún tipo de lesión permanente pero no invalidante, es decir, que no alcance el nivel de incapacidad permanente pero sí suponga una alteración o disminución física del trabajador, tendrá derecho a continuar en la empresa y recibir una indemnización.
  • El trabajador accidentado, si sufre una reducción anatómica o funcional grave y definitiva que anule su capacidad de trabajo, tendrá derecho a obtener la incapacidad permanente.

Dada la amplitud e importancia de estas consecuencias, la determinación como accidente de trabajo o no de un determinado supuesto es una cuestión de gravedad. Para clarificarla, en la medida de lo posible, será oportuno aludir a los conceptos esenciales que entran en juego y cuyo conocimiento básico será necesario para comprender el alcance de la controversia aludida y su posible solución; todos ellos serán tratados a lo largo de este artículo.

El concepto de accidente de trabajo

El concepto de accidente de trabajo viene determinado legalmente en el artículo 156 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, en el que se establece que será toda lesión corporal sufrida por el trabajador con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena.

Los dos requisitos esenciales constitutivos del concepto

  • Existencia de una lesión corporal del trabajador: se entenderá por lesión todo detrimento o daño en el cuerpo como consecuencia de toda clase de herida, enfermedad o golpe, incluyendo los trastornos o secuelas del tipo psicológico o psíquico.
  • Existencia de una relación de causalidad entre la lesión y el trabajo; es decir, que dicha lesión sea consecuencia del trabajo o con ocasión del mismo. En este sentido, una lesión que no estuviese causalmente relacionada con el trabajo, no sería considerada como accidente de trabajo.

Ahora bien, aunque el apartado 3 de dicho artículo 156 recoge la presunción de considerar accidente de trabajo todo aquel que se sufra en el lugar y durante el tiempo del trabajo, con el fin de clarificar en mayor medida el conjunto de supuestos que abarca el referido concepto, también recoge un listado de supuestos que se considerarán como tal:

  1. Accidentes in itinere (art. 156.2 a): los sufridos por el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo.
  2. Accidentes de cargos electivos de carácter sindical (art. 156.2 b): los sufridos por el trabajador como consecuencia del desarrollo de dicho cargo o al ir o volver del lugar en el que se desempeñe.
  3. Accidentes en misión (156.2 c): los sufridos por el trabajador como consecuencia de tareas que, sin ser propias de su grupo profesional, han sido ordenadas por el empresario o desarrolladas espontáneamente para garantizar el buen funcionamiento de la empresa.
  4. Accidentes en actos de salvamento (156.2 d): los sufridos por el trabajador como consecuencia de actos de salvamento o similares, si tienen conexión con el trabajo.
  5. Enfermedades contraídas como consecuencia del trabajo (156.2 e): enfermedades con respecto a las cuales quede probado que son consecuencia exclusiva de la realización del trabajo.
  6. Enfermedades o defectos anteriores (156.2 f): aquellas que ya sufría el trabajador pero que se agravaron como consecuencia de la lesión sufrida.
  7. Enfermedades intercurrentes (156.2 g): engloban toda aquella enfermedad derivada de las complicaciones que se deriven del proceso patológico como consecuencia de una enfermedad o accidente de trabajo anterior.

Por otro lado, nunca tendrán la consideración de accidente de trabajo los sufridos como consecuencia de una imprudencia temeraria o dolo del trabajador accidentado, o bien como fruto de fuerza mayor extraña al trabajo (art. 156.4).

El llamado accidente in itinere

Comprendido, por tanto, el concepto de accidente de trabajo con los requisitos que lo conforman, ha de prestarse especial atención, dado el caso que pretende resolverse, al supuesto nombrado accidente in itinere.

Como se ha observado, se trata de aquel accidente sufrido por un trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo. Aunque mayoritariamente suele tratarse de accidentes de tráfico, también pueden considerarse como tal los sufridos bajando o subiendo las escaleras por las que se accede a su domicilio o simplemente caminando por la calle.

Para conocer la amplitud y alcance de esta clase de accidente de trabajo, la jurisprudencia (STS 210/2016, entre otras) ha dado por establecer una serie de requisitos o elementos constitutivos del concepto de accidente in itinere y cuya concurrencia en un determinado supuesto será necesaria para poder considerarlo como tal (además de los genéricos de lesión y causalidad, ya comentados):

  • Elemento teleológico: refiere a la finalidad del desplazamiento. Este debe realizarse desde el domicilio con la finalidad de llegar al lugar de trabajo o bien desde el trabajo con la finalidad de llegar al domicilio. Ahora bien, el concepto de domicilio puede ser amplio (por ejemplo, lugar de vacaciones) siempre y cuando siga existiendo el nexo causal entre trabajo y desplazamiento y este no sea interrumpido por la realización de gestiones privadas.
  • Elemento topográfico: se refiere al camino seguido para desplazarse. El Tribunal Supremo considera que únicamente se mantendrá el nexo de causalidad siempre que el camino seguido, al desplazarse, sea el más oportuno, adecuado y habitual. No se tienen en cuenta, por tanto, los desplazamientos ilógicos en los que intervengan desvíos o rodeos.
  • Elemento cronológico: se refiere al tiempo durante el cual el accidente sufrido podrá considerarse de trabajo. Es decir, únicamente el accidente que se ocasione durante un umbral temporal normal, necesario para el desplazamiento y no desorbitado, se entenderá como un verdadero accidente de trabajo. Si existe un exceso injustificado de tiempo y el accidente ocurre en ese momento, no se considerará la existencia de nexo de causalidad.

Solución de la cuestión

Habiendo asimilado el importante concepto de accidente de trabajo y su manifestación en el denominado accidente in itinere, ya se dispone de las herramientas necesarias para aludir a la solución del supuesto que interesa: el de aquel accidente sufrido de camino a un curso de formación cuya finalidad es la obtención de un certificado de profesionalidad.

Qué dice la jurisprudencia

Del análisis de las distintas sentencias en las cuales se han tratado supuestos similares al planteado (STSJ País Vasco 129/2018, STSJ Castilla y León 25/2017, entre otras), se deriva que, para la consideración de dicho accidente como accidente de trabajo, han de concurrir los siguientes requisitos:

  • Que la formación se lleve a cabo durante el horario reservado a la jornada laboral.
  • Que el certificado que se pretende obtener sea necesario para continuar en el puesto de trabajo o para promocionar en el mismo, o bien que su obtención sea obligada por el empresario (lo que lo convertiría en un accidente en misión).

Ahora bien, lo cierto es que únicamente puede concluirse afirmando que la jurisprudencia es todavía divergente en determinados puntos en lo que refiere a esta clase de supuestos. Por ese mismo motivo, los requisitos apuntados anteriormente deben comprenderse en el sentido más amplio posible, ya que la consideración o no como accidente de trabajo del caso concreto dependerá, más que del cumplimiento exacto de dichos requisitos, de la mayor o menor cercanía al concepto clásico de accidente de trabajo.

En este sentido, cuanta mayor sea la necesidad de obtención del certificado de profesionalidad para continuar en el puesto de trabajo, mayor sean la implicación del empresario en el supuesto, la cercanía del lugar de formación con el de trabajo y la coincidencia de horarios, más fácil será considerar el accidente sufrido como accidente de trabajo.

El Tribunal Supremo todavía no ha desarrollado un listado concreto de elementos a tener en cuenta y de requisitos esenciales, por lo que la decisión final de un tribunal respecto a un caso de estas características dependerá, fundamentalmente, de la posibilidad de asimilar el curso de formación con el trabajo principal para considerar el accidente como un accidente in itinere, o bien la posibilidad de probar que el empresario obligó a su realización, para poder considerarlo como accidente en misión.