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Convenio de oficinas y despachos: ¿aplicable a abogados?

Convenio de oficinas y despachos: ¿aplicable a abogados?
Los abogados ejercen una profesión liberal que, en los últimos tiempos, se ha visto laboralizada. ¿Puede aplicárseles el convenio de oficinas y despachos?

La pertinencia de la aplicación del convenio colectivo de oficinas ydespachos a los abogados que ejercen su profesión en un bufete es unacuestión controvertida. Los abogados son profesionales liberales y, poresta razón, a veces es difícil establecer en qué régimen deben inscribirsesus servicios profesionales.

La relación laboral de los abogados está reconocida como una de claseespecial tanto por elReal Decreto 1331/2006como por el Estatuto General de la Abogacía aprobado por elReal Decreto 658/2001, de 22 de junio. El artículo 27.4 de este estatuto establece que:

«La abogacía también podrá ejercerse por cuenta ajena bajo régimen deDerecho Laboral, mediante contrato de trabajo formalizado por escrito y enel que habrán de respetarse la libertad e independencia básicas para elejercicio de la profesión y expresarse si dicho ejercicio fuese en régimende exclusividad».

En realidad, lo mollar de esta cuestión es la laboralidad de actividadesprofesionales consideradas tradicionalmente como liberales y de qué manerase puede regular esta situación, en el marco del Derecho Laboral.

Teniendo en cuenta el Real Decreto 1331/2006 y el Estatuto General de laAbogacía, que, específicamente, abordan el ejercicio de la abogacía porcuenta ajena, cabe plantearse por qué debería aplicarse o se estárecurriendo al convenio de oficinas y despachos como norma colectivaaplicable

Ámbito funcional de los convenios de oficinas y despachos

Los convenios colectivos son fuentes de la relación laboral. Así quedarecogido en el artículo 3.b delEstatuto de los Trabajadores.Consisten en acuerdos entre los representantes de los trabajadores yempresarios con el objetivo de fijar las condiciones de trabajo yproductividad. Como se exponía anteriormente, la abogacía es una profesiónliberal caracterizada por su ejercicio individual. En consecuencia, parecedifícil conciliar el carácter colectivo de los convenios con laindependencia y responsabilidad de quien ejerce esta profesión.

El espíritu del Estatuto de los Trabajadores, norma con rango de ley,establece una clara distinción entre las figuras del empleador y empleado.Sin embargo, cuando un abogado trabaja por cuenta ajena en un despacho, seda una circunstancia peculiar. Tanto el empleador como el empleado estánconcernidos por unos mismos principios y normas. Se trata de aquellos que,precisamente, rigen su profesión.

¿Sería oportuno aplicar el convenio de oficinas y despachos a los abogadosque ejercen su profesión por cuenta ajena en un despacho? En primer lugar,es necesario reseñar que, de momento, no existe un marco de negociacióncolectiva nacional en el sector de las oficinas y los despachos. La mayoríalos convenios de oficinas y despachos es provincial o autonómico, como losde la Comunidad de Madrid o Cataluña.

Otras características de este sector son su heterogeneidad y la ampliaextensión que alcanza el concepto de oficina. No obstante, algunosconvenios provinciales, como el de Soria, especifican, explícitamente, qué tipo de actividadpuede enmarcarse dentro de la actividad de oficinas y despachos. Se alude ala Clasificación (CNAE–2009, RD 475/2007, de 13 de abril, BOE núm. 102).

Este convenio señala explícitamente qué epígrafes de la CNAE-2009 quedancomprendidos en el convenio de oficinas y despachos. En la sección M deactividades profesionales, científicas y técnicas se listan, entre otras,las actividades jurídicas. Este convenio provincial las considera parte desu ámbito y, por tanto, quedan enmarcadas en el sector.

¿Qué dicen los colegios de abogados?

El Colegio de Abogados de Madrid recalca el carácter especial de larelación laboral entre un abogado y un despacho. Esta peculiaridad,reconocida en elReal Decreto 1331/2006, invalidaría la aplicación de convenios generales como el de oficinas ydespachos. Este mismo colegio profesional indica cuál es el régimen deSeguridad Social aplicable a los contratos que regulen esta relaciónlaboral de carácter especial. Remite a la Resolución yResolución del Ministerio de Trabajo de 30 de diciembre de 2005.

Algunos expertos han manifestado que, precisamente, la inclusión en laSeguridad Social es el único aspecto por el que, en puridad, la relaciónentre el despacho y el abogado puede ser considerada laboral; puesto que,en la práctica, el marco jurídico sería el del Derecho Civil.

Este es otro aspecto no exento de controversia, ya que podría resultarcomplejo establecer si la relación entre el abogado y el despacho respondea un régimen mercantil o laboral. En primera instancia, elReal Decreto 1331/2006debería servir para delimitar claramente cuándo se puede calificar comolaboral una relación especial laboral entre abogado y el bufete.

Sin embargo, con fecha posterior al antedicho Real Decreto existensentencias del Tribunal Supremo en las que no se considera contrato denaturaleza laboral el hecho de cobrar una iguala por hacerse cargo de todoslos pleitos, como puede comprobarse en lasentencia dictada el 19 de noviembre de 2007.

Todo sería mucho más sencillo si, como establece el Real Decreto, existieraun convenio colectivo específico y de aplicación exclusiva a los despachosde abogados. El Colegio de Abogados de Madrid afirma que el Real Decreto:«necesitará de un desarrollo futuro a través de los “convenios colectivos específicos y de aplicación exclusiva a losdespachos de abogados”, pudiendo ser mejoradas las condiciones laborales por acuerdo entre laspartes contratantes».

¿Tiene sentido laboralizar el carácter individual de las profesionesliberales?

En esencia, la práctica de la abogacía se ha caracterizado,tradicionalmente, por su ejercicio individual. El propio Estatuto loexpresa en su artículo 1.1: «la abogacía es una profesión libre eindependiente que presta un servicio a la sociedad en interés público…»

Sin embargo, en nuestros días, el ejercicio individual de la profesión sehace cada vez más difícil. Muchas son las causas que han propiciado estasituación. Entre ellas, los alambicados derroteros de la actividadeconómica, las nuevas tecnologías y un enfoque más empresarial delejercicio de la abogacía. Por todo ello, la relación de colaboración entreabogados ha venido siendo sustituida por otra concepción del ejercicio dela abogacía, en la que tiene cabida su desempeño dentro de la organizacióny dirección de otra persona, el empleador o empresario.

En este estado de cosas, queda claro que es el Derecho del Trabajo el quedebe regir la naturaleza de esta relación, ahora sí, laboral, aunque decarácter especial. Tanto es así que el propio Tribunal Constitucional sepronunció al respecto del ejercicio de la abogacía en una relación laboraly la calificó como:

«Un interés digno de tutela que conlleva un importante cúmulo deconsecuencias jurídicas, como es la aplicación de las normas del Derechodel Trabajo y Seguridad Social» (sentencia del Tribunal Constitucional 71/1991, de 8 de abril).

De manera que, cuando la relación entre abogados no sea la de colaboración,sino que sea la de laboralidad, sí se hace necesario establecer un marcojurídico de protección y tutela. ElReal Decreto 1331/2006hace mención a convenios colectivos específicos. Por esa razón, no tendríalugar la aplicación de otro tipo de convenios, como el de oficinas ydespachos.

Aunque sea una práctica común entre los bufetes de abogados, la relaciónespecial de los

Comentarios (2)

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Rubén

Enviado el

Buenas tardes, soy un alumno de Master de Acceso a la Abogacía y a causa de una practica (grupal) que me requieren en el master sobre casos simulados, nos quieren aplicar el convenio de oficinas y despachos mencionado en el artículo a un abogado que trabaja por cuenta ajena en un despacho. Mi duda, tras leer el artículo es, ¿como argumento entonces la inaplicación de dicho convenio?.
Muchas gracias de ante mano,
Un saludo.
Rubén.
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Epaminindas

Enviado el

Téngase en cuenta que la opión expresada ene ste artículo conra la aplicabilidad del convenio de oficinas y despachos a la relación laboral de los abogados dependientes es la opinión de un Socio-director de un despacho de abogados, es decir, de un empresario.