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Diagnóstico estratégicio con el ábaco de Reginer

Diagnóstico estratégicio con el ábaco de Reginer
Diagnóstico estratégicio a partir del análisis del ábaco de Regnier, cómo se lleva a cabo su utilización, con qué objetivo y qué conclusiones se sacan

El ábaco de Régnier es un diagnóstico estratégicio que se utiliza como método de consultas a expertos en un sector. Fue concebido por el Doctor François Régnier. Con él, se interrogaba a los profesionales a la vez que se trataban sus respuestas. El análisis de las respuestas podía ser en tiempo real o mediante vía postal, partiendo de una escala de colores.

El método se destina a reducir la incertidumbre que recae en un tema concreto. Para ello, se enfrenta el punto de vista de diferentes grupos de expertos interrogados. Además, de este modo, se analiza también la diversidad de opiniones. Más tarde, se realiza un registro del diagnóstico estratégico.

Reginer ábaco se conoce por la amplia variedad de opciones de respuesta en cada tema. Así, se consigue evitar que se conteste tan solo “sí” o “no” y se da lugar a los matices y a las perspectivas. Consta de tres fases que se dividen en la recogida de información precisa, el tratamiento de las respuestas y el debate o la información del voto.

El método del ábaco de Régnier se aplica para situaciones particulares. Un ejemplo sería la relevancia que recae sobre los problemas de una comunidad. En el proceso de análisis participan actores, así como expertos.

La priorización de los factores a analizar se realiza también con actores. Se señalan también las aplicaciones del sistema para analizar la respuesta que surge de un grupo de factores y conocer así la intensidad de un problema.

Principios en los que se basa Reginer ábaco

1. Realización de fases diferenciadas

El método del ábaco de Régnier consta de tres fases diferenciadas. Tal y como se ha mencionado, en la primera fase se recoge la opinión de los expertos. Para ello, se debe hacer una definición precisa de cuál es la problemática que se va a someter a estudio. Cada experto dará su afirmación a través de una escala cromática.

Una vez sea cuidadosamente abordada se debe descomponer en elementos. Dichos ítems serán las opiniones, sobre las que se extenderá posteriormente el objeto de discusión. También se analizará la evolución del pasado y los posibles cambios que pueden acontecer en el futuro.

En la segunda fase se lleva a cabo el tratamiento de los datos, una vez que las respuestas se han coloreado en forma de matriz. En primer lugar, se representarán los objetos definitorios del problema mediante la creación de filas. Por otro lado, los expertos que sean participantes en el estudio serán colocados por columnas. Así, se puede ver simultáneamente la posición de cada experto.

La tercera fase es la última. En ella se discuten los resultados mediante un debate o a través de la explicación del voto de cada experto. Se trata de un procedimiento abierto. Cada experto puede cambiar de color y justificar su cambio de opinión en todo momento.

2. Aplicación práctica del método

El diagnóstico estratégico se puede aplicar cuando se quiere conocer la opinión conjunta de un grupo de expertos sobre una situación o tema concreto. Para su aplicación práctica participan tanto los expertos como determinados actores. Además, se realiza mediante la priorización de los factores que van a ser analizados.

La ejecución práctica del método se hace estimando el comportamiento que tiene cada grupo de factores que se van a estudiar y concretando la intensidad que tiene un problema en el presente.

3. El uso de una escala cromática

La escala cromática es el sistema utilizado para desvelar las opiniones de un grupo de expertos. Con ella, se evitan las respuestas tajantes dando lugar a los matices. Las opciones del ábaco siguen una convención tradicional e internacional. Su base es la de los colores de un semáforo. Así, el verde quiere afirmar, el amarillo advierte y el rojo niega.

No obstante, partiendo de dicha base comienzan a agregarse matices intermedios. A ellos se les agrega el color blanco y el color negro, que significan “voto en blanco” y “abstención” respectivamente.

En la práctica, se tienen en cuenta los siguientes colores y matices “verde oscuro”, “verde claro”, “amarillo”, “rosado”, “rojo”, “blanco” y “negro”. Dejando a un lado el blanco y el negro, que ya se ha explicado lo que significan, los demás colores indicarían respectivamente, “muy favorable”, “favorable”, “neutro”, “desfavorable”, “muy desfavorable”.

El uso del ábaco de Régnier formula preguntas o impone variables (ítems) que adoptan la forma de proposiciones afirmativas. Así, se puede plantear qué nivel de gravedad o de intensidad tiene un conflicto. Este requerimiento es muy común, utilizándose por ejemplo en los equipos de Gobierno.

En este caso, los códigos se invierten para intentar medir cuál es la percepción del conjunto de profesionales. La cual se relaciona con la gravedad del conflicto.

De este modo, se puede adecuar su aplicación como sigue: “rojo”, “rosado”, “amarillo”, “verde claro”, “verde oscuro”, “blanco” y “negro”, para indicar que el conflicto es “muy grave”, “grave”, “neutro”, “casi resuelto”, “resuelto”, “voto en blanco” y “renuncia a participar”, respectivamente.

4. El planteamiento de alternativas de solución

El ábaco de Régnier también se emplea como un método que trata de organizar las diversas alternativas de las soluciones de los conflictos planteados. Esto se lleva a cabo en un proceso de diagnóstico estratégicio de acción política. De este modo, se identifican los diferentes grados del conflicto.

Esta identificación se realiza en sus distintas fases, utilizándose los colores rojo, rosado, amarillo, verde claro y verde oscuro. Este último indica que el problema planteado se ha resuelto en su totalidad o bien, de forma ideal. Asimismo, rápidamente se puede llevar a cabo una identificación de los puntos en los que hay tanto consenso como disenso.

Si se conocen las zonas de consenso y disenso en los problemas planteados, los debates de la tercera fase podrán centrarse en objetos concretos para favorecer la compatibilidad de las posiciones diferentes de los expertos. Esto no genera ningún tipo de problema, ya que es un procedimiento totalmente abierto. Los profesionales que participen podrán cambiar en todo momento su voto y justificarlo.

Si bien es cierto que los participantes son expertos esclarecidos, debe tenerse en cuenta que la calidad de las respuestas que aporten se encontrarán directamente relacionadas con la calidad de formulación de los objetos (preguntas y variantes).

El propio doctor François Régnier señaló en su momento y según sus palabras literales que, “si bien la síntesis coloreada del Ábaco acelera la comunicación, esta síntesis no dispensa de invertir el tiempo economizado, en el análisis pormenorizado y minucioso del problema”

Cómo se utiliza el ábaco de Régnier

Según su objetivo

De acuerdo con su objetivo, el ábaco de Régnier se utiliza como sistema original para consultar a profesionales en una materia. Su uso va destinado a que una vez que surge un problema concreto dentro de un campo de estudio, sea posible reducir su incertidumbre.

Al mismo tiempo, intenta que los puntos de vista de los diferentes grupos se confronten. Y de este modo, los expertos pueden tomar conciencia de si hay mayor o menor amplitud de opiniones. También, en qué puntos coinciden y difieren.

Cómo se lleva a cabo su utilización práctica

Este diagnóstico estratégico se utiliza para registrar percepciones. Más tarde, estas serán tomadas en consideración y comparadas con todos los participantes del grupo de análisis. El método trata de que se cree un espacio de opinión dentro de las áreas de estudio que, a su vez, mida los puntos de vista en relación a acontecimientos o a temas y objetos dados.

La amplia gama de opciones que brinda este método para cada ítem evita que se limiten las respuestas. Así, permite que pueda ser estimado cómo se comporta un grupo de factores y averiguar cuál es la intensidad de un problema latente.

Utilidad del diagnóstico estratégicio en la intensidad de los problemas

El diagnóstico estratégico del ábaco tiene una gran utilidad gracias a la velocidad de su análisis y a que es didáctico en el tratamiento de los problemas. De este modo, una de sus principales ventajas es que facilita que haya comunicación, debate y que se intercambien ideas hasta poder llegar a un punto en común. Los puntos en consenso y en disenso serán analizados en las fases diferentes.

Además de rápido, el método es sencillo y eficaz. Los participantes pueden tanto expresar como valorar sus puntos de vista a través del debate. En ocasiones, se puede incluso utilizar como técnica de votación combinándose con otras, tal como se puede ver al combinarse con el método Delphi.

La posibilidad de que haya un líder que influya en las opiniones del grupo se elimina casi por completo. Por ello, permite que se pueda detectar una verdadera opinión grupal mediante la elección libre de cada participante.

Por último, no se debe olvidar que una vez que todos los expertos hayan expresado sus opiniones se darán los resultados elegidos. Así, se analizarán, se debatirá y enriquecerá a cada miembro del grupo en su campo de estudio y de análisis. De esta forma, se fomenta la capacidad de reflexión al permitir, además, que los profesionales puedan cambiar el voto dado mediante la argumentación.