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Emprender una start-up con bootstrapping

Emprender una start-up con bootstrapping
El bootstrapping es una excelente alternativa si se quiere fundar una start-up sin necesidad de acudir a inversores que aporten financiación externa

A la hora de constituir una start-up, una de las principales claves es la financiación. Esta puede conseguirse a través de inversores externos o a partir de recursos propios y limitados. Aunque la financiación externa es una opción, lo cierto es que no es fácil conseguirla, sobre todo al principio, pues pocos inversores están dispuestos a apostar por un negocio que todavía no ha demostrado poder tener éxito.

Por otro lado, contar con demasiada financiación en un principio puede provocar un crecimiento demasiado acelerado del negocio. Aunque en un inicio no lo parezca, esto podría llegar a ser contraproducente para la start-up.

Por ese motivo, a continuación, se va a tratar acerca del bootstrapping, una excelente alternativa de financiación para el emprendimiento.

¿Qué es el bootstrapping?

El bootstrapping viene del término inglés bootstrap, que designa literalmente la tira que hay detrás de los zapatos para que uno pueda calzárselos por si mismo. La moraleja que se saca de esto es que a veces no hace falta la ayuda de nadie para continuar.

Traducido al sector del emprendimiento, el bootstrapping consiste en servirse de los propios recursos y finanzas personales para formar una empresa. Asimismo, también pueden reinvertirse los ingresos del propio negocio.

El foco, si se usa este tipo de financiación, son los clientes y no los inversores, pues se hace necesario hacer el negocio rentable cuanto antes. Esto implica enfrentar el propio servicio o producto al público objetivo, lo que permite comprender cuáles son sus fortalezas y debilidades. Así pues, se puede ver el bootstrapping como un tipo de financiación ideal para una primera fase de un proyecto centrada en su validación.

Las claves del bootstrapping

Como se ha visto, el bootstrapping conlleva un buen aprovechamiento de los recursos. No hay que confundir esto con austeridad, sino que se trata de ahorrar en los elementos más superfluos. Se trata de centrarse en lo imprescindible y dejar el resto para más adelante.

Otro aspecto a considerar es que un emprendedor que opta por el bootstrapping para su negocio ha de trabajar durante muchas horas y ejercer diversas funciones durante una primera etapa. Además, deberá centrarse en los ingresos y no en los beneficios. Esto significa que se ha de reinvertir lo que se gana en el propio negocio si se quiere hacerlo crecer.

Por último, es importante no reducir costes en profesionales, ya que del buen hacer del equipo depende en gran parte el éxito de la start-up. En el caso de no poder permitirse empleados a tiempo completo o de que las necesidades de personal externo sean esporádicas, siempre se puede optar por recurrir a los servicios de los trabajadores freelance.

En definitiva, el bootstrapping no es fácil y puede que el crecimiento sea más lento que en el caso de contar con inversiones externas. Sin embargo, permite validar la idea de negocio y aprender a sacar el máximo partido a los recursos. Conlleva mucho trabajo, pero finalmente puede merecer la pena.

Las ventajas del bootstrapping

  • Es una buena alternativa a buscar inversores externos. Además, al no tener que preocuparse por este aspecto, es posible centrarse en lo más importante, que es conseguir clientes y mejorar la rentabilidad de la empresa.
  • Fomenta la cultura del ahorro, y es que, como se indicaba anteriormente, el bootstrapping obliga a priorizar los aspectos más imprescindibles y a renunciar a los elementos más superfluos. No se trata de ser austero, pero sí de medir y pensar muy bien en qué se invierte el dinero. A veces, contar con mucha inversión acaba derivando en necesitar cada vez más, algo que no sucede con este tipo de financiación.
  • Incentiva la creatividad, y es que habrá que idear las maneras más eficientes de invertir los recursos. De esta manera, se aprenderá a promocionar el negocio con poco dinero y a ofrecer el mínimo producto viable con los recursos de los que se dispone. No se trata solo de dinero, sino a materiales, contactos y a todo lo que pueda ayudar en el desempeño del negocio.
  • Al no haber optado por financiación externa, el endeudamiento no existe, lo que quita presiones de cara a un futuro.
  • Por último, hay que mencionar que los inversores valoran muy positivamente el que una empresa cuente con la disciplina de haber construido unos cimientos a base de compromiso y recursos propios. Esto puede ser muy útil si se decide recurrir a financiación externa en una segunda fase de la empresa.

Los inconvenientes del bootstrapping

Aunque son muchas las ventajas de este tipo de financiación, también hay algunos inconvenientes que se exponen a continuación:

  • Se hace necesario conseguir ingresos cuanto antes, ya que de esto depende seguir teniendo la capacidad de hacer crecer el proyecto. Esto implica que el tiempo de maduración para cada acción es menor porque hay que darse prisa para conseguir rentabilidad.
  • A raíz del punto anterior y de la ausencia de inversiones externas, el crecimiento también puede ser más lento. El motivo es que, si no se cuenta con suficientes ingresos y capital, será muy difícil invertir en hacer prosperar el negocio.
  • El hecho de no contar con un respaldo económico considerable hace que la empresa o start-up también sea mucho más vulnerable a las idas y venidas del mercado. Esto significa que cualquier contratiempo la afectará en mayor medida que a una empresa que disponga de elevadas inversiones externas.
  • Se hace difícil optar a algunas operaciones o acciones que requieren un capital más elevado. Este puede ser el caso, por ejemplo, de las campañas de marketing y es que, según qué medios, piden una inversión alta.
  • En el caso de que haya varios inversores en el proyecto, es decir, de que sea un negocio compartido, la equidad puede ser un tema complicado. Se ha de cuidar muy bien este aspecto para evitar problemas en este sentido.
  • Los problemas que puedan surgir son responsabilidad exclusiva del dueño, que tendrá que emplear, además, muchas horas de trabajo para hacer crecer su negocio. Asimismo, en una primera fase tendrá que llevar a cabo múltiples tareas de diversa índole, con el estrés que esto puede llegar a acarrear.

Como se puede ver, el bootstrapping requiere un gran esfuerzo y tiene sus inconvenientes, aunque hay que valorar sus grandes ventajas y el hecho de que supone una alternativa a la financiación externa.

Casos de éxito del bootstrapping

Hay que decir que hay casos de empresas de éxito que empezaron gracias al bootstrapping. Una de ellas es GoPro, creada por Nick Goodman. El empresario tuvo su primera idea al volver de un viaje en Australia y el dinero que recaudó inicialmente llegó a la suma de 10 000 dólares, que consiguió vendiendo cinturones de cuentas y conchas en la parte exterior de su camioneta.

También GitHub, que ofrece servicio de alojamiento para desarrollo de software, se fundó gracias al bootstrapping. Sus fundadores, Tom Preston-Werner, PJ Hyett y Chris Wanstrath, empezaron tomándolo como un proyecto de fin de semana y cubriendo sus costes. Siguieron con este procedimiento cuando decidieron tomarlo como una ocupación a tiempo completo.

Un último caso que vamos a mencionar es el de la web de búsqueda doméstica Estately. Gales Ward abandonó su trabajo en 2007 y, junto a Douglas Cole, que abandonó la escuela de postgrado, decidió embarcarse en este proyecto. Ambos tenían ahorros para sobrevivir durante un año y entre los dos invirtieron 4000 dólares iniciales para cubrir los costes básicos. El 26 de febrero de 2014, la empresa ya contaba con un ingreso de un millón de dólares y con 17 empleados.

Estos son solo algunos ejemplos, pero es posible encontrar numerosos casos de negocios que han empezado sin necesidad de contar con inversores externos.

El bootstrapping: una alternativa a la financiación externa

Como se puede comprobar, el bootstrapping es una alternativa a la financiación externa centrada en los clientes y la rentabilidad y basada en una cultura de ahorro. Consiste en usar los propios recursos para poner en marcha una start-up o negocio, siempre haciendo lo posible por sacarles el máximo partido.

Por supuesto, que no se opte por financiación externa en un principio no significa que no se pueda hacer en un futuro. De hecho, son muchos los casos de empresas que optan por el bootstrapping en una primera fase y se deciden por la financiación externa más adelante. Esto les ayuda a acelerar su crecimiento una vez que el negocio ya está iniciado y validado.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los inversores pueden preferir financiar proyectos que ya han demostrado cierto éxito. Asimismo, la disciplina de hacer crecer un proyecto de la nada, usando los propios recursos y ahorros, es algo que muchos inversores valoran positivamente. Esto significa que puede ser mucho más difícil conseguir personas que estén dispuestas a financiar un negocio en sus inicios que cuando se encuentra en un estado más avanzado.

En definitiva, el bootstrapping es una excelente opción para el emprendimiento, que permite lanzar a la luz un negocio sin la necesidad de depender de quien esté dispuesto a invertir en él. Eso sí, la disciplina se convierte en un aspecto fundamental.