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La toma de decisiones éticas en la empresa

La toma de decisiones éticas en la empresa
Las decisiones éticas. En la empresa son fundamentales para construir una imagen en la sociedad como marca y garantizar así su estabilidad a largo plazo

El enfrentamiento entre los principios éticos y los intereses económicos, sociales o políticos de la compañía es uno de los dilemas más habituales en el mundo empresarial. A lo largo de la historia, varios economistas de gran prestigio han escrito y formulado teorías sobre cómo actuar para resolver un conflicto ético, lo que hace que actualmente exista un gran número de modelos que se pueden aplicar para resolver estos problemas.

¿Por qué es importante tener un marco ético para tomar las decisiones?

Aunque hay empresarios que consideran los valores éticos y la gestión empresarial como dos campos totalmente diferenciados entre sí, a día de hoy se considera fundamental que una empresa aplique una serie de valores éticos y morales para poder alcanzar el éxito.

Las razones de esta afirmación son varias. Una de estas razones es que la toma de decisiones no éticas para buscar un mayor beneficio económico puede perjudicar al grupo de personas que trabajan en la empresa, especialmente, si el grueso del equipo está en contra de la aplicación de una medida que vaya contra su moral. Esto causaría enfrentamientos internos entre los partidarios de una u otra opción y, a largo plazo, supondrá una fractura en la cohesión del equipo de trabajadores, traduciéndose en una pérdida de rendimiento y productividad.

Si esta falta de ética se manifiesta también de puertas para afuera de la organización, las consecuencias para las compañías serán todavía peores. En aquellos casos donde las acciones de la empresa puedan tener efectos negativos para el medioambiente o el grueso de la sociedad, se generará un malestar general entre la población, lo que deteriorará la imagen de la empresa y puede llegar a traducirse en grandes pérdidas económicas, dependiendo de la gravedad de la acción y el impacto social que genere.

Para evitar estos problemas es fundamental fijar un marco ético que sea conocido por todos los participantes en la empresa, tanto empleados, como el entorno de la compañía, que, aunque no participa directamente en la gestión de la empresa, puede influir en sus resultados.

Este marco ético tiene que fijar los principios morales bajo los que se regirá la compañía, marcando las pautas sobre las que actuar para resolver los conflictos éticos que surjan durante la gestión. En su confección deben poder participar todas las personas vinculadas a la empresa, de manera que satisfaga a todas las partes implicadas.

Al ser un documento público, la reacción de la empresa ante un problema puede ser supuesta, por lo que tanto los empleados de la compañía, como la sociedad en general aceptarán y respetarán la resolución tomada, evitando que la imagen exterior de la compañía se degrade o que surjan rencillas internas en el equipo.

Los tipos de conflictos éticos

Antes de entrar a valorar los diferentes modelos existentes para tomar decisiones desde un punto de vista ético, merece la pena analizar los típicos conflictos que se dan en el día a día de una empresa promedio a la hora de mezclar la moral con otros intereses.

1. Conflicto entre dos principios éticos o dos acciones con razones favorables

En algunas ocasiones es posible que la ética resulte contradictoria, pues las decisiones a tomar sean excluyentes y todas tengan un principio ético válido. En estas situaciones lo más adecuado es atenerse a lo que dicta el marco ético y, de ser imposible resolverlo por este modo, realizar un sistema de elección interno para tomar la decisión.

2. Conflicto entre dos acciones negativas

Las decisiones a tomar por la empresa tienen ambas consecuencias negativas desde un punto de vista ético. Sin embargo, la empresa está obligada a tomar una decisión, por lo que debe valorar nuevamente qué punto de vista ético tiene mayor relevancia y actuar en consecuencia.

3. Conflicto entre la ética personal y la función del trabajador

Este tipo de conflicto solamente se da en algunas empresas, generalmente aquellas que trabajan de cara al público. En ocasiones, el trabajador puede verse forzado por la empresa a tener que realizar una acción que atenta contra su voluntad. Nuevamente, para evitar este tipo de situaciones es ideal informar al trabajador de la existencia del código ético, de manera que, si no está de acuerdo con él o prefiere no tener que aplicarlo, pueda dejar el trabajo sin perjudicar a la compañía o proponer una reforma del mismo.

4. Conflicto entre la ley y la ética

Aunque en la mayoría de casos la ley y la ética van en la misma dirección, existen situaciones en las que ambos conceptos vayan en direcciones contrarias. En el caso de las empresas, prácticamente siempre, la ley tiene preferencia sobre la ética, aunque pueden existir situaciones concretas en las que este orden de preferencias sea intercambiable para el beneficio de la propia empresa y el resto de la sociedad.

Los modelos para tomar decisiones éticas

Durante buena parte del siglo XX y lo que llevamos del siglo actual, muchos economistas y otros expertos en profesiones donde la ética está muy ligada al rol como profesional, se han dedicado a escribir sobre la relación existente entre la moral y el trabajo, llegando a redactar modelos sobre cómo tomar decisiones éticas. En la empresa se pueden poner en práctica algunos de ellos, aunque en un principio no estuvieran redactados pensando en el modelo empresarial actual.

1. Modelo para tomar decisiones de Thompson y Thompson

Es un modelo muy simple y que se basa en que la toma de decisiones no recaiga en una única persona, sino en un conjunto de individuos. Sigue la premisa de que el pensamiento colectivo presenta una mayor efectividad que el individual, de manera que, si la decisión es consensuada, normalmente, se tomará una decisión que cumpla con las normas morales.

Este modelo sigue un sistema lineal de varias fases que comienza con un análisis del problema y la identificación de los conflictos éticos, sigue con la aplicación e interpretación del marco ético de la organización, en caso de que lo tuviera, y acaba con una propuesta por parte del líder del grupo que debe ser respaldada por la mayoría de miembros. Otra de las ventajas de este modelo es que también incluye una etapa en la que se revisan los resultados de la decisión tomada, de manera que, en caso de haber fallado, se puede mejorar el marco ético existente de cara al futuro.

2. Modelo ético utilitarista

Es un modelo que sigue los mismos principios que el modelo deontológico de la medicina, pero con algunas pequeñas variaciones para que se adapte mejor al mundo empresarial. Consta de únicamente 4 pasos.

El primero de ellos consiste en valorar las normas y principios éticos de la compañía con las alternativas de acción disponibles. En caso de que una de las alternativas cumpla con todas las normas éticas, se considera que es la decisión más adecuada. Si la alternativa cumple con algún principio ético pero no con otro, entonces hay que entrar en la segunda fase de valoración.

Esta segunda fase tiene como objetivo ordenar los principios éticos de mayor a menor categoría según su importancia, de manera que la alternativa elegida sea aquella que cumpla con el principio ético de mayor categoría e incumpla uno de baja categoría.

En caso de que sea imposible determinar un orden entre los principios éticos, se puede proceder a una tercera fase en la que se solicite la colaboración de otras personas externas al grupo de decisión para que aporten su criterio para determinar qué principio ético tiene prioridad.

Finalmente, la cuarta y última fase es una valoración y análisis de las consecuencias producidas por la acción tomada. En caso de que, finalmente, la decisión tomada haya sido errónea, deberá plantearse un cambio en el código ético de la compañía para evitar que se vuelva a repetir.

¿Se puede ser ético en el mundo empresarial?

La respuesta a esta cuestión es afirmativa, y no solamente es que sea posible, sino que es necesario. Aunque es cierto que es posible obtener buenos resultados desde un punto de vista económico al saltarse las cuestiones éticas, todas aquellas instituciones que no muestren interés por contribuir a su entorno desde un punto de vista moral acaban por entrar en rescisión a largo plazo, mientras que aquellas que siguen unos valores éticos claramente marcados tienen más probabilidades de sobrevivir a largo plazo, al ser organizaciones más consistentes y con una imagen de marca mucho más potente y afianzada en la sociedad.

Además, en una sociedad como la actual, donde la buena imagen se ha convertido en un aspecto clave para poder crecer, es importante que absolutamente todos los integrantes de la empresa cumplan con los principios éticos marcados, desde los empleados con un rango más bajo a los directivos. Solo así se consigue mostrar a la sociedad que la ética es un aspecto realmente importante para la empresa y que, no solamente se mueve por intereses económicos o por cumplir con la ley, sino que su función va mucho más allá de buscar un beneficio o rédito personal.