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Marco legislativo europeo y español en materia de aguas

Marco legislativo europeo y español en materia de aguas

Europa ha regulado la legislación relativa a sus aguas a través de numerosas Directivas, teniendo un papel preponderante la Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, conocida como Directiva Marco del Agua. Mediante esta herramienta se ha pretendido prevenir y reducir la contaminación, propiciar un uso más sostenible del agua y mejorar la situación de los ecosistemas acuáticos. La misma fue objeto de transposición al ordenamiento jurídico español a través del Real Decreto 907/2007 por el que se aprobó el Reglamento de planificación hidrológica.

Esta Directiva fue objeto de modificación a través de la Directiva 2013/39/CE, incluyéndose modificaciones en cuanto a los contaminantes incluidos en la lista de sustancias prioritarias en el ámbito de la política de agua, requisitos de control, así como, actualizaciones  en las normas de calidad ambiental para los distintos tipos de aguas que son los límites de concentración que no deben nunca ser superados.

La Directiva Marco del Agua estableció que los distintos Estado miembros de la Unión Europea especificarán por un lado sus cuencas  y, por otro, sus demarcaciones hidrográficas. El primer concepto, es de naturaleza geográfica, y viene determinado de forma natural por el territorio donde la escorrentía superficial fluye a través de distintas corrientes hasta llegar a una desembocadura. Por su parte, la demarcación hidrográfica es un concepto organizativo que se corresponde con la unidad de gestión integrada por una o varias cuencas hidrográficas incluyéndose tanto la zona marina como terrestre, además de las aguas subterráneas y costeras asociadas. En el caso de cuencas hidrográficas compartidas por más de un Estado miembro, la Directiva prevé la constitución de demarcaciones hidrográficas internacionales.

La Directiva Marco del Agua junto con otras, establecen el marco de protección adecuado para las aguas subterráneas, superficiales y de baño según se detalla a continuación:

  • Aguas subterráneas. Se entiende por tales aquellas que se ubican bajo la superficie del suelo en la denominada zona de saturación. La preocupación por este tipo de agua deriva en parte de la dificultad intrínseca de su descontaminación, además de por el hecho de usarse como frecuencia como fuente de agua potable. Por otro lado, estas aguas suelen finalmente aflorar a la superficie y alimentan masas de aguas, como los ríos, siendo además esenciales para el mantenimiento de los humedales. La Directiva 2006/118, incorporada al ordenamiento jurídico español a través del Real Decreto 1514/2009, modificado por el Real Decreto 1075/2015, regula la protección de las aguas subterráneas contra la contaminación y el deterioro. Estas normativas establecen la obligación de las confederaciones hidrográficas, responsables de la gestión hidrológica de cada una de las cuencas, de realizar los denominados planes hidrológicos para sus respectivos ámbitos territoriales. Estos, entre los muchos aspectos a tratar deben fijar la relación de los contaminantes y sus correspondientes umbrales.
  • Aguas superficiales: La normativa ambiental relativa a las aguas superficiales se distribuye en dos grandes grupos. Por un lado, en relación a la calidad de las aguas y su idoneidad para la cría intensiva de determinadas especies de peces, particularmente las salmonícolas y las ciprinícolas. A nivel europeo cubre este particular la Directiva 44/2006, de 06/09/2006, relativa a la calidad de las aguas continentales que requieren protección o mejora para ser aptas para la vida de los peces. Mención especial merece la normativa relativa a las normas de calidad de las aguas superficiales en la que se detallan y regulan distintos aspectos relativos a la presencia de determinadas sustancias consideradas prioritarias por el daño ambiental que pueden ocasionar en el estado ecológico y químico de las aguas. Se tiene la Directiva 105/2008 que fue incorporada al derecho español a través del Real Decreto 60/2011 de 21/01/2011 sobre las normas de calidad ambiental en el ámbito de la política de aguas. Fue objeto de modificación a través de la Directiva 39/2013 que se transpuso al ordenamiento jurídico español a través del Real Decreto 817/2015 por el que se establecen los criterios de seguimiento y evaluación del estado de las aguas superficiales y las normas de calidad ambiental.
  • Aguas de baño. Un tipo particular de aguas superficiales con requisitos muy concretos derivados de su uso son las denominadas aguas de baño. Las mismas son objeto de regulación a través del a Directiva 7/2006/CE transpuesta a través del Real Decreto 1341/2007, de 11/10/2007, sobre la gestión de la calidad de las aguas de baño. Esta normativa regula la obligación de establecer temporadas de baño permitido, así como un calendario con los controles a llevarse a cabo. Las calidades de las aguas de baño se establecen en cuatro niveles: insuficiente, suficiente, buena y excelente. En el caso del primer nivel deben adoptarse las medidas oportunas que desaconsejen, e idealmente prohíban el baño. Esta información deberá facilitarse de forma eficaz y con rapidez utilizando los medios que se considere oportunos, incluidos los digitales.